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Catálogo de especies marinas

de la Bahía de Santa Pola

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En nuestra zona, el delfín mular (Tursiops truncatus) está representado principalmente por poblaciones costeras residentes, con una alta fidelidad al área y movimientos relativamente limitados.

 

Estos individuos utilizan de forma habitual la plataforma continental, especialmente fondos someros y zonas con alta productividad, donde encuentran alimento de manera regular.​

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Su alimentación se basa en peces demersales, principalmente merluza europea (Merluccius merluccius), pelágicos costeros y cefalópodos, adaptando sus estrategias de caza al entorno local.

 

En esta región muestran una elevada tolerancia a la presencia de embarcaciones, lo que los expone a amenazas como el tráfico marítimo y la contaminación acústica, por eso es tan importante conocer los protocolos de avistamiento ante posibles encuentros con ellos.​​​

En el Mediterráneo occidental mantiene una población propia, genéticamente diferenciada del Atlántico, y utiliza estas aguas tanto para alimentarse como para desplazarse entre áreas clave.

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Frente a la Comunidad Valenciana, los rorcuales se observan principalmente durante sus movimientos migratorios estacionales entre finales de primavera y principios de verano, siguiendo corredores relativamente próximos a la costa y al talud continental. Estas rutas están estrechamente ligadas a la disponibilidad de kril y pequeños peces pelágicos, que filtran mediante sus barbas durante cortas pero intensas inmersiones de alimentación. Los individuos que transitan por esta zona suelen hacerlo en solitario o en pequeños grupos, con un patrón de nado rápido y direccional.

 

La elevada densidad de tráfico marítimo convierte este sector del Mediterráneo en un área especialmente sensible, donde el riesgo de colisiones con grandes embarcaciones y la contaminación acústica representan las principales amenazas para la especie durante su paso migratorio.

El rorcual común (Balaenoptera physalus) es el cetáceo de mayor tamaño presente en el Mediterráneo y el segundo animal más grande del planeta, pudiendo superar los 20 metros de longitud.

La tortuga boba (Caretta caretta) es la especie de tortuga marina más frecuente en el Mediterráneo y una presencia habitual en aguas de la Comunidad Valenciana.

 

Se trata de una especie que puede alcanzar hasta 120 cm de longitud y superar los 100 kg de peso.

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En nuestra zona, especialmente en los meses de verano, algunas hembras adultas se acercan a la costa para realizar puestas de huevos en playas adecuadas, un comportamiento cada vez más documentado en el Mediterráneo occidental.

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En caso de detectar un posible nido o cualquier tipo de rastro o avistamiento de tortuga se debe dar aviso inmediato al 112, de modo que los técnicos de medio ambiente puedan evaluar la situación y proteger tanto a la tortuga como a su puesta.

¿Y si me encuentro un delfín varado en la playa?

En ocasiones puede suceder que un día, paseando por la playa, encontremos a un desafortunado delfín que se encuentra varado en la playa. En estos casos nunca hay que reintroducir al animal en el agua.
Inmediatamente debemos contactar con el 112 y dar aviso de la situación.

Frente a la costa de Guardamar, un entorno marino privilegiado catalogado como ZEPA, es posible observar una notable diversidad de aves marinas pelágicas, favorecida por la proximidad de la desembocadura del Río Segura y las rutas migratorias del Mediterráneo occidental.

 

Durante la primavera y el verano es habitual la presencia de pardelas, aves amenazas que pasan la mayor parte de su vida en mar abierto, además de distintas especies de charranes, que utilizan la zona como área de alimentación. En estos meses también pueden observarse las aves marinas más pequeñas que existen, los paiños, especialmente mar adentro.

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En otoño e invierno aumenta la diversidad de especies de origen atlántico y boreal, con presencia regular de alcatraz atlántico, así como de págalos, caracterizados por robar las presas a otras especies de aves marinas. Alcas y frailecillos, también pueden llegar a observarse con algo de suerte en estos meses.

 

A lo largo de todo el año están presentes diversas especies de gaviotas, tanto residentes como invernantes, lo que convierte esta zona en un punto de gran interés para la observación de aves marinas y un área clave para la conservación de la biodiversidad marina.

Más allá de los cetáceos y las aves marinas, el Mediterráneo ofrece encuentros inesperados con otros grandes protagonistas del mar abierto. En determinadas ocasiones, los habitantes de las profundidades ascienden a la superficie y nos regalan escenas únicas, aunque siempre inesperadas e imposibles de predecir.

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Es relativamente habitual observar peces espada saltando enérgicamente fuera del agua, así como peces luna descansando en la superficie, donde permanecen inmóviles durante largos periodos. Los peces voladores son habituales en nuestras rutas, planeando a ras de agua en espectaculares desplazamientos, así como atunes en plena actividad de caza, alimentándose frenéticamente mientras persiguen bancos de peces sardinas o jureles.

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Con algo más de suerte, especialmente a comienzos del verano, es posible avistar mantas cerca de la superficie y en ocasiones realmente excepcionales, los más afortunados puden disfrutar de la presencia de la tintorera, el tiburón más común del Mediterráneo, aunque realmente esquivo. 

Imágenes originales, propiedad y autoría de Blue Odyssey s.l.

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