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Guardamar y su entorno natural

Guardamar del Segura y la Isla de Tabarca

Las Dunas y la Pinada de Guardamar del Segura

Las Dunas y la Pinada de Guardamar del Segura forman uno de los entornos naturales más representativos de la Costa Blanca. Declaradas Lugar de Interés Comunitario (LIC), suman 800 hectáreas de pinos, palmeras y eucaliptos que frenaron el avance de la arena y dieron vida al actual Guardamar. Este espacio combina naturaleza, arqueología y cultura, con rutas señalizadas, playas extensas y yacimientos que revelan más de dos mil años de historia.

Lo que en 1900 era un mar de dunas móviles que avanzaban hasta ocho metros al año, hoy es un bosque mediterráneo consolidado, donde se puede pasear en bicicleta, recorrer senderos, contemplar restos fenicios o simplemente descansar junto al Mediterráneo.

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¿Qué son las Dunas y Pinadas de Guardamar?

El sistema dunar de Guardamar está formado por la arena que el mar deposita en la costa y que el viento desplaza hacia el interior. Para frenar ese proceso se impulsó una repoblación forestal que estabilizó la arena y creó un corredor verde único en España.

En la actualidad, la pinada ofrece sombra y frescor, regula la humedad y se ha convertido en el pulmón verde de Guardamar del Segura. La combinación de dunas móviles y fósiles, playas protegidas y masa forestal hacen de este lugar un ejemplo excepcional de cómo la acción humana y la naturaleza pueden trabajar juntas.

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Historia y Creación del Parque Dunar

A finales del siglo XIX, el avance de la arena amenazaba con sepultar huertas y viviendas. Para evitarlo, en 1897 se aprobó el Proyecto de Defensa y Repoblación de las Dunas, bajo la dirección del ingeniero de montes Francisco Mira y Botella.

Entre 1900 y la década de 1930 se plantaron más de 600.000 ejemplares de pinos, palmeras y eucaliptos. Se levantaron viveros, se abrieron caminos y se inició un proceso de reforestación pionero en Europa. El resultado fue la consolidación del actual Parque Alfonso XIII, que frenó la arena y cambió el destino de la localidad.

De aquel legado nace también la Fiesta del Árbol, una tradición que se celebra cada 31 de enero y que involucra a escolares, familias y vecinos en plantaciones colectivas. Con ello, Guardamar recuerda cada año el esfuerzo que permitió crear este entorno.

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Flora y Fauna

La pinada de Guardamar es hoy un bosque mediterráneo diverso. Entre sus especies destacan el pino carrasco, el pino piñonero, la palmera datilera y el eucalipto, que fijan la arena y sostienen el ecosistema.

El sotobosque mediterráneo, con matorral halófilo adaptado a la brisa marina, da cobijo a aves y pequeños mamíferos. La combinación de dunas, vegetación y fauna crea un hábitat equilibrado que atrae tanto a amantes de la naturaleza como a quienes buscan un espacio para caminar bajo la sombra.

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Rutas y Espacios

El Parque Alfonso XIII concentra la mayoría de rutas. Destaca un recorrido circular de 6,5 km, señalizado y accesible para todas las edades. A lo largo del camino se atraviesan enclaves de gran interés:

  • El Vivero y la Casa Forestal, recuerdo de los trabajos de reforestación.

  • La Fonteta, ciudad portuaria fenicia del s. VIII-VI a. C donde se conservan murallas, barrios y restos de talleres metalúrgicos.

  • La Rábita Califal, un conjunto monástico islámico del siglo X, único en la Península Ibérica y declarado Bien de Interés Cultural.

Junto a la pinada se extienden playas prácticamente vírgenes como la Platja dels Tossals, la Platja dels Vivers y la Platja del Montcaio, que conservan dunas fósiles y restos arqueológicos. Estos arenales forman parte de uno de los sistemas dunares mejor preservados del Mediterráneo.

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Importancia cultural y arqueológica

La arena de Guardamar no solo moldeó dunas, también ocultó y conservó tesoros arqueológicos. En La Fonteta afloran restos de una ciudad fenicia que muestra el papel comercial del Mediterráneo en el primer milenio a. C. A pocos metros, la Rábita Califal recuerda el paso de los musulmanes por estas tierras en los siglos X y XI.

Ambos yacimientos, separados por casi dos mil años y una gruesa capa de arena, representan dos de los conjuntos históricos más importantes de Europa occidental. Visitar la pinada significa también recorrer un museo al aire libre, donde naturaleza y patrimonio se entrelazan.

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¿Por qué es importante la Pinada de Guardamar hoy en día?

Más de un siglo después de su creación, la pinada sigue siendo esencial para Guardamar. Protege al municipio frente al avance de la arena, regula el microclima y atrae a miles de visitantes cada año.​

La pinada y las dunas de Guardamar son un ejemplo de cómo la acción humana puede transformar un desafío ambiental en un espacio de valor ecológico, cultural y turístico. Con sus playas, rutas, monumentos y más de 600.000 árboles plantados, siguen siendo el pulmón verde que garantiza el presente y futuro de la localidad.

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Visitar Guardamar significa recorrer este bosque centenario, descubrir su patrimonio oculto bajo la arena y disfrutar de un entorno natural que no tiene comparación en el Mediterráneo español.

La Gola o desembocadura del río Segura

 

El tramo final del río Segura y su desembocadura o Gola configuran un espacio natural singular.

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La vegetación existente facilita el anidamiento y estancia de aves acuáticas como la garza real, la garceta, la cigüeñuela, el martinete, la gaviota, el zampullín chico, la focha, etc.

 

También cabe resaltar el paraje conocido como La Marrada del Riu Vell, un tramo protegido del antiguo cauce del Segura que quedó separado del nuevo según el Plan de Avenidas de finales de los años 1980. Ha sido replantado con vegetación autóctona y arbustos de ribera. Existe una torre de observación de aves en la Gola del Segura. ​​​​​​​​​​​​​​​

 

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La Isla de Tabarca     

 

El pequeño archipiélago de Tabarca se encuentra formado por una isla principal denominada Plana, de Santa Pola o Nueva Tabarca, de forma alargada (1.800 m de longitud por una anchura máxima de 400 m ) y orientación NO-SE, con un estrechamiento en su tercio oeste. Su relieve es plano, con un desnivel máximo de 15 m con respecto al nivel del mar. En la parte occidental alberga un pequeño pueblo amurallado, el de San Pedro y San Pablo. Completan dicho archipiélago, los islotes de La Cantera, de La Galera y de La Nao, junto a numerosos escollos (Negre, Roig, Cap del moro, Sabata o Naveta).

 

Se halla situado a unas tres millas al Sur-Este del Cabo de Santa Pola y a unas 8 millas de la ciudad de Alicante, término municipal al que pertenece.

 

La línea de la costa es recortada, formada por pequeños acantilados de escasos metros de altura, con playas de cantos rodados en su base. La única playa de arena se encuentra en la zona del itsmo.

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Ecosistemas terrestres

 

La reducida extensión de la isla de Tabarca y las duras condiciones climáticas, determinan una fuerte simplificación de los ecosistemas terrestres. Por otro lado la insularidad hace que dichos ecosistemas sean diferentes a los correspondientes en otras regiones más extensas.

 

En cuanto a la vegetación de la isla, muy influenciada por la presencia humana, va progresivamente recuperándose, de manera que el espinar alicantino, matorral esclerófilo caducifolio estival, va poco a poco desplazando a los antiguos cultivos de la isla. Los ecosistemas se completan con las comunidades animales y de nuevo se hace patente la simplificación, pues los recursos son muy limitados y no pueden soportar un gran número de animales, ni una excesiva diversificación. Las cadenas tróficas son muy sencillas, con pocos depredadores, además la competencia determina en algunos casos la ampliación del espectro alimentario de muchas especies.

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La fauna de la isla, tanto en artrópodos como en vertebrados, se caracteriza por la pobreza en especies, si la comparamos con el litoral peninsular. Sin embargo, algunas especies están densamente representadas como por ejemplo el Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), una de las características más interesantes de la isla. Destaca además la presencia del dermáptero Anisolabis marítima, restringida a pequeñas playas, (única cita de esta especie existente en toda la provincia de Alicante) y la existencia de algunas especies exclusivas de la isla como Cryptocefalus espagnoli y Brachynema espagnoli. También destaca la abundancia de aves marinas, como la gaviota de Audouin, el cormorán moñudo, el alcatraz común y el paiño común, esta última nidificante.

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Ecosistemas marinos

 

Los dos factores básicos que condicionan las comunidades vegetales marinas del litoral, son la intensidad luminosa (transparencia del agua) y el tipo de sustrato. En Tabarca las aguas son muy transparentes, con un espesor efectivamente iluminado entre 22,5 y 47,5 metros de profundidad, esto permite que las plantas puedan vivir a mayores profundidades y por lo tanto que las comunidades biológicas sean especialmente ricas. La zona es un importante área de cría de numerosas especies pelágicas de interés pesquero.

 

En función del tipo de sustrato podemos distinguir básicamente dos comunidades:Las de sustrato blando, dominadas por la pradera de Posidonia oceánica, especie muy importante pues, además de producir gran cantidad de oxígeno y ser la base de las cadenas alimentarias, estabiliza los fondos arenosos y evita consecuentemente la erosión; tiene un papel comparable al de los bosques en el medio terrestre.

Las de sustrato duro o rocoso, donde viven diversas especies de algas, adaptadas en función de la cantidad de luz que reciben, las más superficiales son las algas verdes, ricas en clorofila, y las más profundas son las algas rojas, que poseen otros pigmentos más eficaces para captar la menor intensidad luminosa.

 

Los animales, en muchos casos, dependen en su alimentación directa o indirectamente de las plantas y viven asociados a una determinada comunidad vegetal, en otros casos dependen más del tipo de sustrato, por ejemplo los filtradores (como los corales, actinias y ascidias), que se alimentan de la materia orgánica en suspensión y que al vivir fijos sobre el sustrato compiten con los vegetales por el espacio.

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Los fondos marinos de Tabarca presentan, debido a su protección desde 1986 y su escasa o nula contaminación por aguas residuales, un excelente enclave para el desarrollo de comunidades y especies dignas de protección.

 

Entre las algas destaca la abundancia de especies indicadoras de aguas limpias, particularmente las feofíceas del género Cystoseira. También son abundantes algunas especies de carácter tropical como Anadyomene stellata, Hypnea cervicornis y Penicillus capitatus. Las praderas de fanerógamas marinas, formadas por plantas de los géneros Posidonia y Cymodocea, se encuentran muy desarrolladas, particularmente la Posidonia oceánica, que rodea todo el perímetro de Tabarca en profundidades de 0 a 30 metros.

 

Los peces son el elemento de la fauna marina que más rápidamente se ha recuperado con el establecimiento de la reserva marina, entre ellos los grandes serránidos como el mero, el dot, el cherne, el gitano y los grandes espáridos como el dentón, la dorada y el pargo. Entre los invertebrados de interés faunístico, los moluscos vermétidos que construyen plataformas, almohadillas y pequeños atolones en toda la plataforma de abrasión de Tabarca, las nacras y gorgonias, comienzan a ser de nuevo frecuentes, destacan también los abundantes erizos de mar, estrellas de mar, cangrejos, caracolas y esponjas. La pradera de Posidonia presenta una rica fauna vágil entre la que se puede citar: erizos de mar, crustáceos, moluscos y peces como la salpa, la oblada, etc., mientras que las poblaciones de grandes crustáceos reptadores como la cigarra de mar y la langosta, parecen haber aumentado significativamente. También son frecuentes en la zona ejemplares adultos de tortuga boba (Caretta caretta).

Fuente: Guardamar Turisme

Fuente: Guardamar Turisme

Fuente: Ayuntamiento de Alicante

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Imágenes originales, propiedad y autoría de Blue Odyssey s.l.

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